martes, 31 de julio de 2007

APRENDICES DE NADADORES EN OJÉN

Fue hace unos días. Allí estaban minúsculos y empapados. Hace un instante vocingler@s, jugueton@s, Costeaus en potencia, saltaban, brincaban, amagaban una inmersión, una brazada... Se aferraban con uñas y dientes a esas plataformas de corcho que les permitían flotar sobre el agua de la piscina. Algunas temerarias, otros apocados, aún inconcebible en su mente el conocimiento de la natación. L@s monitor@s les trataban con mimo y con paciencia, les recriminaban las malas acciones y aplaudían los avances. Un cuarteto sde jactaba d elos Jinetes del Apoclipsis corriendo de aquí para allá, cosntruyendo cabañas africanas con los pajizos de las sombrillas, luchando contra fieras imposibles con un rastrillo, exigiendo contraseñas imposibles para entran en su morada, para escalra su monte, para pisar su terruño de hierba... Y en esa estábamos cuando suenan un par de palmadas y unas palabras de llamada, y allí se reúnen todos, y se secan y se colocan la mochila sobre la espalda y se dirigen diligentemente hacia la sombra protectora de un árbol. L@s monitor@s les distraen y medio cantan y medio cuentan chistes y medio se formalizan hasta la llegada de la autoridad pertinente. Concejal y concejala acuden a la piscina y en una ceremonia de nombre y tímido aplauso conceden los diplomas de expert@s nadador@s. Allí se van todos. Les veo pasar desde el agua y le digo a una criaja morena y resuelta: - Qué diploma tan chulo, qué suerte. - Pues si quieres uno, apúntate el año que viene que yo ya sé nadar. Se va y yo me río y me sumerjo en el azul de la piscina recordando aquellos primeros tiempos míos en los que aprendí a nadar oficialmente en las piscinas de Gorostiza. Aún recuerdo el sabor de aquellos bocadillos que comía después, con los ojos rojos e irritados, el pelo (aún tenía) empapado y la ropa sequísima y con profundo aroma a suavizante y llegaba aquel autobús que nos recogía....

lunes, 30 de julio de 2007

LA SERPIENTE PELUDA

"Con la excitación habitual en estos casos, apretados, dentro de la furgoneta: - Mira, mira.. - ¿Qué es eso?... - ¿Lo habéis visto?... - Primero ha pasado uno y después, seguido el otro...- Parecía un hurón o algo así... - ¿Qué sería?... - Un meloncillo, contesta Antonia con seguridad de experta. - Aaaaah... Respondemos al unísono Benja, Juana y un servidor... Circulábamos por Los Caracolillos, serían algo más de las cuatro de la tarde y el aire de plomo se colaba por las ventanillas. Charlábamos, como siempre, de lo que veíamos, de lo que olíamos de las curiosidades, de esto o de aquello. Tras la cuarta o quinta curva, en una semirecta que lleva hasta la verja de una casa a la que acompaña la sombra de un gran árbol... Un mancha oscura cruza la carretera, rápido, pero no en exceso: - Mira, mira.. - ¿Qué es eso?... Y así, entre la expectación y la sorpresa... pasa el segundo, exactamente por el mismo sitio que el otro. Aparece entre las hierbas secas de la zona derecha de la carretera, la atraviesa y se evapora monte abajo: - ¿Lo habéis visto?... - Primero ha pasado uno y después, seguido el otro...- Parecía un hurón o algo así... - ¿Qué sería?... - Un meloncillo, contesta Antonia".

Así queda la anécdota, pero me veía obligado a ofrecerme más información a mí mismo y también a l@s lector@s de Las Estaciones y Los Días. En wikipedia podéis encontrar una buena información acerca del Herpestes ichneumon, el meloncillo. Os ofrezco aquí la que me ha parecido más adecuada, disfrutadla:


MELONCILLO:
Herpestes ichneumon (Linnaeus, 1758)
Mamíferos
Orden: Carnivora
Familia: Herpestidae


IDENTIFICACIÓN:
Cuerpo alargado de 46-54 cm con coloración en mezclilla oscura y uniforme y los pelos caracterizados por estar anillados alternativamente de crema claro y pardo-castaño muy oscuro. Cola también larga (36-45 cm), ancha en la base y estrecha en la punta, terminada en un mechón negro. Peso de 2-3,7 kg. Patas proporcionalmente cortas, con manos y pies de cinco dedos, plantas desnudas y uñas no retráctiles. La cabeza es puntiaguda con el hocico terminado en un rinario desnudo oscuro. Los ojos son pequeños con pupilas ovales alargadas horizontalmente, y las orejas redondeadas, anchas y cortas
NOMBRES:
En castellano se le ha nombrado como: mangosta y mangosta europea, culebra con pelos y serpiente peluda en Andalucía por la formación característica del adulto con sus cachorros, El Alicante oído en el Parque de Los Alcornocales (Cádiz) donde se narran relatos sorprendentes de "El Alicante", enorme serpiente peluda que recorre el bosque en busca de víctimas. El Alicante también es una serpiente muy venenosa, aunque se usa para cualquier ofidio, sea o no venenoso, expresa miedo. Bicha en Cantabria (se refiere a un animal extraño que se vio en la primera mitad del siglo XX cuya descripción parece corresponder con Herpestes. Melón en Castilla y Andalucía y posiblemente generalizado en otros muchos lugares de España: melón (el origen de este nombre y de meloncillo viene de meles, tejón. A finales del siglo XV, Nebrija lo define como "melón, animal como texon: meles).
RASTROS Y SEÑALES:
Huellas: Marcan 5 dedos en sustrato blando o 4 dedos con las uñas. Con unas dimensiones aproximada de 5 x 3'5 cm..
Excrementos: Forma letrinas de varias veces, las cuales se encuentran en lugares visibles y destacados. Los excrementos son alargados de unos 7-8 cm., con estrangulamientos.
Madrigueras: No excaban madrigueras, se refugian en lugares como huras de conejo, en marañas de vegetación, etc.
BIOLOGÍA:
Tanto nocturno como diurno, el meloncillo cuando está con las crías se desplaza de una forma muy original, cada una de ellas, bajo la cola del siguiente, dando lugar a una forma de serpiente, lo que le ha valido el apelativo de serpiente peluda, y algún susto a algún cazador que ha creído ver una enorme serpiente que con el disparo se desvanecía en muchos trozos. Puede con serpientes venenosas como las víboras, a las que da muerte esquivando su venenosa mordedura.
ALIMENTACIÓN:
Se inclina a comer gazapos y jóvenes conejos, así como reptiles (lagartijas, lagartos, culebras, víboras), no desdeña en absoluto otro tipo de presas como micromamíferos, insectos (escarabajos, saltamontes), anélidos (lombrices de tierra), anfibios, etc. Incluyendo también en su dieta frutos silvestres y carroña.

OJÉN OSCURECE

Todo negro. Las calles, las esquinas y recodos, oscuro y profundo. Fueron apenas cinco minutos, pero cierto temor ingrato se apoderó de mis huesos. Debe ser el temor atávico, primitivo, que los seres humanos aún tenemos a la oscuridad y sus acechos. Las calles negras me devolvían la mirada y los rescoldos de las luces eléctricas de las casas aún iluminaban aquí y alla. A tiempo que Ojén se oscurecía, también enmudecía. Un silencio denso, casi espeso. - Antonia, mira esto... Sobrecoge la negrura y buscamos la compañía de los otros. Hasta los perros que aúllan todas la noches habían silenciado sus ladridos. Descubro en estos temores otra nueva cualidad de Ojén. No da miedo, ni sus calles, ni sus esquinas. No provoca el miedo de la ciudad o de esos otros pueblos situados a campo abierto. Recogido en la falda del Cerro Ojenete (bien lo apuntaba BG en etse mismo blog), parece estar protegido de los peligros habituales, abrazado por las montañas, arropado y vigilante... Volvió la luz y con ella se disiparon las ensoñaciones. La Calle Rosal salpicada con tres, cuatro faroles, un automóvil que da la vuelta al fondo, dos vecin@s asomad@s a las terrazas. Todo regresa a su ser.

viernes, 27 de julio de 2007

A LA FRESCA

Ya no hay sillas de enea suaves como terciopelo, ni poyetes de piedra bordeando las fachadas de las casas. Ahora se pliegan y despliegan las tumbonas de colores vivos y las mujeres las arrastran bajo el brazo como antes los haces de leña. Las trasladan hasta este punto o este otro de la calle y así se suman una, dos, tres, cuatro... cinco había ayer en el paseo del castillo. Toman la fresca o van al sereno, maneras mil para describir esas reuniones informales que en los pueblos de calor se transforman en gesto obligado. Era ayer la una de la madrugada cuando nos retirábamos y se veían en el camino uno o dos grupos de mayores que se refugiaban del calor en plena calle. Fresco y brisa aplacando la canícula estival. Las estrellas en lo alto festoneaban el cielo de seda y las arrugas de sus rostros se aliviaban en la charla animada (un camión se había quedado encajado contra un balcón en la parte más bajas del paseo del castillo). En el norte no hacemos eso, no existe la costumbre de ir al sereno, el parte meteorológico obliga, quizá por eso se construyeran los txokos en las casas (esos refugios, templos de la cultura gastronómica y centros de reunión para amig@s y vecin@s), quién sabe. El caso es que allí están, vestidos de manera informal, respirando el aire de la noche, refrescando la piel antes del sueño, inalterables al paso del teimpo, y lo único que ha cambiado han sido los poyetes y la enea por las plegables sillas de colores.

miércoles, 25 de julio de 2007

BG COMENTA SU VISIÓN DE OJÉN

En ocasiones, los mensajes saltan. De aquí allá, de allá aquí. Remontan ríos como los salmones, acompañan singladuras como delfines o cazan junto a los tiburones como los peces piloto. Así ha saltado este mensaje. BG lo ha escrito en Alivio de Sombra y ahora salta hasta aquí. Lo reproduzco íntegro, tal cual.Un mensaje que condensa una de las esencias de Ojén. BG dice así:

"Ojén es un soplo de aire fresco del Mediterráneo (aunque en estas fechas hace calor), un cuadro de casas blancas en la falda del "Cerro Ojenete" y el valle del Arroyo Almadán que le dan ese fondo verde de la Sierra Blanca. Ojén se asoma al mar y acaricia sus brisas, levante, poniente, da igual, aire marino en la sierra, aire puro por un tubo, todo un lujo y calidad de vida. La zona antigua del casco urbano tiene rincones verdaderamente bonitos con sus macetas, sus flores, sus tejados, su tranquilidad infinita que te recrea, te relaja y te hace olvidar el mundanal ruido y prisas de la ciudad, pura terapia para la ansiedad y el estres. Bg"

Gracias BG por tus siempre bien atinados cmentarios y aportaciones. Y, por cierto, no olvidemos el diccionario del habla popular ojeneta!!!

BARCAROLA OJÉN

Atribuimos nombres a nuestros hogares. Personalizamos su pared esquiva, su puerta de herrumbre, su faz desgastada. Les llamamos con los nombres de nuestras abuelas, nietos, poemas, anhelos. Trasladamos su espíritu y el de sus moradores a un nombre propio, porque propio es. Les situamos en el mundo, más alejado del número 3, 4º Izq o del número 5, bloque 2, Puerta D, escalera B. Les nominamos y así adquieren una cualidad nueva y distinta, personalidad, vida.... Y así surge El Recreo de Maruja, que mira hacia os barrancos con sus rejas y columpios y tonos verdes. O más adelante La Moncloa, de la que aquí ya se habló, y que sitúa a sus propietari@s próximos a la ironía. O El Cercaíllo, que casi aspira a serlo teniendo las paredes de ladrillo grueso. O Al mal tiempo, buena cara que apela a ser refugio contra maldades ajenas, cita de optimismo trocada en hogar. O Villa Loli, que es rectangular, sólida, y con un emparrado que la protege de la canícula. Y muchas más y más curiosas y estrambóticas que en un paseo observé y olvidé anotar pese a mi memoria frágil. Referimos nuestros hogares con estrofas, residencias presidenciales, metas oníricas y gritos reivindicativos, con evasivos nombres de mujer y etiquetas de pecado, con referencias geográficas, topográficas, faunísticas... Antonia y yo siempre hemos llamado a nuestra casa Barcarola (en honor a Pablo Neruda) , aquí en Ojén o en Barakaldo o en Castro Urdiales... Un poema la preside siempre y Barcarola es donde nosotros estamos, con las puertas abiertas, siempre.

martes, 24 de julio de 2007

ALIVIO DE SOMBRA

El alivio de las sombras templa mi espíritu. En ocasiones cierro los ojos cuando paseo o me paro antes de voltear una esquina. Trazan las sombrasc sus pistas particulares sobre callejas y aceras. L@s mayores las buscan con perseverancia. La sombra dibuja brochazos de frescor, de humedad en el empedrado y allí conforman su plano particular, un callejero imposible y distinto en cada hora del día. Parte de la vida se desplza con ellas y las personas que antes se sentaban en este banco, ahora lo hacen en ese y más tarde en aquel, buscando su cobijo ante la inlcmenecia de un sol que reina en el éter azulérrimo. L@s ni@s aún no lo saben y corren y juegan más allá de su protección, como el Peter Pan de James Barrie, que perdió su sombra y hubo de cosérsela. Bosquejan un rumor de grises que avanza con cada paso de la jornada, huyen en el mediodía estival y todo lo empañan en los atardeceres. Hay un perfil aquí y otro allá, el boceto de una villa a través de su reflejo negro. El alivio de las sombras templa mi espíritu.

lunes, 23 de julio de 2007

OTRO OJÉN, ENTRE PISTAS

Polvo y entrepinares. Y las chicharras batiendo sus alas y creando el sonido que pespuntea los paisajes mediterráneos en las canículas del verano. Dejamos a mano derecha el cementerio nuevo y continuamos los pasos por sobre un camino de pista y tierra, salpicado de huertas y casas aquí y allá. Azules y albero, blancas otras. Plantaciones, algarrobos y algunos frutales. La furgoneta desprende tras de sí una cortina de humos blancos y piedras rotas. Giramos y retorcemos, buscamos el punto más alto, la atalaya, el cerro otero desde el que observar el mar. Encontramos un manatial y el frescor soseganta de una sombra, justo en el paso del Puente de Cordobachina. Pero continuamos hacia adelante y encontramos entre las soledades de los pinares, las indicaciones que nos llevan a dónde no pensamos ir. Y de pronto aquellas dos mansiones blancas y amarillas, incomunicadas en su nido de águilas, cercadas, con la seguridad y la vigilancia del que tiene miedo de ver su propiedad asaltada. Sólo se comunican con el exterior gracias a través de las pistas forestales. No se ve una leve movimiento en su interior. Nada. Silencio y chicharra. Vemos una indicación: La Mairena, Juana Díaz, Villena, Los Molineros, Jobretín, Villena, Marbella... Tomamos dirección Marbella y procedemos al descenso vertiginosos entre las vueltas y las revueltas y mordiendo el polvo de lso caminos. Encontramos barrios sin nombre conocido, caserones agostados, construcciones alpinas y mansiones fortificadas con muros blancos. Todo lo vemos mientras descendemos. Antonia conduce y aprieta el volante. Juana y Benja apuntan el detalle, yo miro con avidez. Es una paisaje extraño para los cuatro. Nos hacemos preguntas, y vemos esta parte del Ojén menos visitado por la pléyade turística. Un mundo de acceso algo escabroso, mundo de chicharras y miardas hacia el esquivo Mediterráneo.


NOTA: Ayer, desde la piscina, vimos en el horizonte de la Mairena, de Elviria, una columna de humo gris tiznando el aire. 24 horas antes paseábamos por allí y observábamos los vestigios de otros incenmdios viejo, los pinos renegridos, las piñas supervivientes... Pena.









sábado, 21 de julio de 2007

MEMORIA GRÁFICA

Un retazo del pasado. Como un pincelada sonbre las paredes de piedra. Roca iluminada por los focos y un proyector que pintaba las paredes con el pasado más reciente. L@s ojenet@s señalaban y reían y hacían comentarios en voz alta mientras las músicas, Triana entre ellas, hacían ecos en la bóveda de las cuevas. Me encuetro allí con Juan Francisco y con Diego, compañeros de aventuras ciberojenetas, con Manolo, con nuevos rostros para mí, no así sus voces en los posts y comentarios. Charlamos y tomamos cerveza. Antes, el puzzle del pasado, compuesto por las piezas que l@s vecin@s han recopilado y desempolvado de sus álbumes y alacenas estuvo vivo entre las risas y los dedos señalando. La autoridad competente acompañó el acto con palabras elogiosas y de agradecimiento y los niños que por allí discurrían, sin saber que algún día tambiérn formarán parte de otro pasado, ponían la nota de color. Los mayores se mantenían atentos recomponiendo en las nubes de sus memorias los lugares que ya no están o que tanto han cambiado. Una chispa de melancolía se desprendía de alguna mirada, pero siempre había más risas que llantos. Era una buena noche de viernes, y había brisa.

viernes, 20 de julio de 2007

MADRUGADA OJENETA

Veo el reflejo de una luz allá ariiba, y también allí, justo enfrente. Un reflejo anaranjado, un sol diminuto que pone un pespunte de color en esta cerrada noche ojeneta. Me llegan ecos de algunas voces animadas que charlan alrededor de una copa apurada o de los vestigios últimos de una buena cena. Veo cómo iluminan sus terrazas con velas y hachones, con luz tenue, guirnalda colorida que enmarca sus rostros y varandas. Hoy no ladran perros, sólo un gallo a destiempo. Es madrugada en Ojén y se respira algo del fresco de la brisa. Me mantengo firme apoyado en el alféizar. Respiro la intensidad de la albahaca y la hierbabuena mezclada con esta fragancia nocturna de campos redivivos y pinares cercanos. Sobre una ventana cerrada observo los destellos de una televisión encendida y algo más allá otra. Fogonazos azules y verdes, los negros intermitentes, el verde que regresa... Ven el mismo programa tras los dos ventanales... La silueta d euna mujer se dibuja en una de las terrazas, se agacha, una luz se apaga, y otra, y otra... Antes de meterse de nuevo en casa se queda un momento fugaz asomada a su balcón desde el que seguro se verán los destellos brillantes del Mediterráneo. Después despacio, se sumerge en las tinieblas. Permanezco un rato en el quicio de la ventana. ¿Cómo era Ojén hace 50, 60, 70 años, qué silencios se respiraban, que voces se escondían?... Respiro y regreso al lugar de donde vengo...

NOTA: Algunas dudas del Ojén de antaño quizá se solventen esta noche, a las 21:30 en las Cuevas... la presentación de Memoria Gráfica de Ojén...

miércoles, 18 de julio de 2007

LÁMINA AZUL

Dos hombres hundidos hasta más allá de la cintura en lo que tuvo que ser una alberca. Destellos azules mientras desciendo, destellos azules entre las sombras de las montañas. Apoyan sus brazos sobre el borde de lo que ahora es piscina, uno frente a otro, uno junto a otro, se desplazan suavemente, despacio, delicadamente. La piscina-alberca se sitúa en un terreno plano entre la falda de las montañas y le acompaña una corraleta sólida a la que rodea una valla de piedra y una verja de entrada. Les veo, allí, sumergidos en el frescor del agua límpida. Si miraran hacia arriba contemplarían las cimas verdes y quizá a la izquierda atisbaran algo de mar. Creo que conversan. Esa lámina azul, como una brochazo sobre la tierra seca. Un par de sillas de plástico, una barbacoa de obra y una ducha. No más. Y se asemeja al paraíso bajo la canícula de julio. Azul y edén en este Ojén vespertino y agostado.

martes, 17 de julio de 2007

HUELE EL CALOR

Huele el calor a trigo y asfalto, a caucho quemado y a tierra seca. Huele el calor de esta tarde a sombras de pino agostado. Huelen tremendos y cálidos aromas. Bulle el canto de las chicharras cricricricricricri inconsolable y apocalíptico. Y el aire a punto de inflamarse, de entrar en combustión salvaje. Veo las tierras amarillas de cereales y aquella isla verde de olivos y naranjos de tronco gris renegrido. También forma parte de Ojén este paisaje de desiertos, es la parte de atrás, más allá de los Llanos de Puzla donde algunas casas se asoman entre los pinares secos, es la cara que se oculta del mar, dónde no llegan los ecos de algunas brisas marinas... Son las tres de la tarde, el calor asfixia, nadie en la carretera, sólo un coche rojo a lo lejos, en la parte alta de los Caracolillos... Apago el reproductor y Fito se desvanece... Ahora sólo escucho el concierto de las chicharras y el ronroneo del coche... Este fuego metafórico entra por las ventanillas...

lunes, 16 de julio de 2007

LA MEMORIA DE LA VILLA

Me sitúo a la luz de las fotografías más antiguas y veo, en blanco y negro, el pasado de un Ojén atrincherado en la montaña, paso fugaz de coínos y mondeños paso abierto y obligado para la Sierra de las Nieves. Fijo la mirada en los rostros, en esas caras serias o rientes, en esa visión de un pasado casi remoto.Cavilo en cómo imaginarían los protagonistas de esas instanáneas el futuro de su Villa, cómo iba a ser la carretera, ahora calle, o la plaza sin río y torrente que le cruzaba, o el paseo del castillo repleto de bastiones modernos o el chifle cargado de casas que miran al Mediterráneo... Ojén, reconcentrado, apiñadas las casas blancas, sus calles de polvo y piedra... Desde Memoria Gráfica de Ojén han realizado un trabajo arduo de recopilación y han combinado algunas de las fotografías en una pareja de vídeos destacados.Ya les ofrecimos el primero, ahora mostramos el segundo que superpone el Ojén de antes y el Ojén de ahora. Tan distintos y tan iguales...


www.Tu.tv

Recuerdo a los lectores de Las Estaciones y Los Días que el próximo viernes 20 de julio a las 21:30 tenemos una cita ineludible con la memoria de la Villa. El responsable del proyecto, Juan Francisco Rubiales, presentará estos vídeos además de explicar a l@s vecin@s que nos acerquemos cómo accedera toda la información de la página web Memoria gráfica de Ojén.

domingo, 15 de julio de 2007

ET OJENETO

Estaba escondida tras un recodo de la memoria. Pero ahí estaba. Nadie aún, entre l@s ojenet@s que conozco, había hecho referencia al asunto y me extraña siendo tan jugosa. He de reconocer que me la encontré por pura casualidad, recopilando información para otras historias de otro lugar. Allí estaba, con nombre, apellidos, fotos... Ayer mismo se lo conté a una amiga amiga de la Villa y me lo confirmó (la existencia de la historia)... Expongo aquí el texto íntegro de la página web donde la encontre. No he alterado ni una sola coma, ni un acento, dice así:


"26 de Septiembre de 1.996, el escultor humanístico nacido en León ahora septuagenario Marino Amaya, estando en su finca de la sierra de Ojen en la provincia de Málaga, sobre las nueve de la noche, una luz que cruzó el cielo le llamo la atención, - fue igual a la que vió meses antes cuando pasaba por Córdoba viniendo de Madrid, en aquel entonces paró su vehículo para verla en detalle, pero cuando se bajó ya había desaparecido -. Acompañado de sus perros oyó unos ruidos extraños detrás de unos arboles, siente que la tierra se mueve ¿qué es esto?, exclamó, se quedó inmovilizado, tras una potente luz apareció un pequeño ser delgado, mediría unos 90 cm de alto, tenia los brazos tan largos que le llegaban a las rodillas, sus pies eran muy planos como anfibios, sus ojos eran grandes de color azul intenso y su color del cuerpo era rojo teja, lo relacionó enseguida con un extraterrestre, se movía flotando como si fuese un globo de gas, se posó encima de una gran piedra y se quedó mirando fijamente a los ojos de Marino, el ser le transmitía paz y tranquilidad. ¿Por qué vienes a mí y no a otras personas más adecuadas que yo?, le preguntó Marino, el ser le contestó; "porque tu eres bueno, amas la vida, amas la Tierra, amas la naturaleza, eres amante de los animales, por eso he venido a dejarte el mensaje del Bien y del Amor. Habla de mí al mundo, para que la tierra, la madre de la vida, se respete, ya que ella es la razón de la existencia de la Humanidad. Dí al mundo que estoy aquí en el planeta tierra para protegerlo. Que si no fuera así todo cambiará. Habrá grandes terremotos y grandes inundaciones que arrastrarán al vacío ciudades enteras". Marino le escuchó atentamente. Después de media hora levantó los brazos y emprendiendo el vuelo le dijo; "adiós amigo, nos volveremos a ver". Fué corriendo a su estudio para reproducir su imagen en barro que después materializaría en bronce. Donó la figura al ayuntamiento del pueblo pero la talla fue robada en dos ocasiones, en el pueblo no la querían por cuestiones religiosas. Decidió hacer otra copia y ponerla en la entrada de un bar amigo y cercano a la urbanización que está cerca de su finca. El 10 de Febrero de 2.004 (un mes antes de los atentados del 11-M) el mismo ser volvió a visitarlo y le dijo; "Pídeme lo que necesites de mí que siempre estaré dispuesto a ayudarte", el ser que todo lo sabe le dijo también; "va haber un terrorismo en Madrid, en el metro concretamente", Marino se quedó muy preocupado, le contó el ser que él esta en contra de todos los que queman el campo, de todos los que contaminan la Tierra, y que castigaría a los dirigentes y a los que hayan colaborado en las guerras injustas porque acabaran con la Tierra en poco tiempo, y que solo habrá petróleo para cinco años, y despidiéndose le dijo; "tu recuérdame como tu amigo, nos volveremos a ver". Marino temió por su integridad si contaba lo que ocurriría en Madrid, no difundió a nadie este espeluznante aviso. Con el tiempo la gente de todas partes con problemas de diversa índole como de salud o laborales, se entera de que Marino es un elegido y contactan con él para pedirle ayuda para sí o para algún familiar, él se la pide al ser y al poco tiempo este arregla el problema. Asegura haber solucionado por lo menos 50 casos con ayuda de su amigo el extraterrestre. Desde entonces Marino se comunica mentalmente con este ser casi todas las noches, sin presencia física. En la placa al pie de la escultura dice:
"A mi amigo alien que vino a mí en la noche del 26 de Septiembre de 1.996 en estas montañas de Ojen"


No pretende ser este comentario una apología de Encuentros en la Tercera Fase, es, simplemente, una anécdota más de las muchas que circulan por Ojén. Mi amigo y periodista científico Luis Alfonso Gámez, miembro destacado de la asociación Círculo Escéptico (podéis visitar dos de sus páginas Ovnis a Mogollón y Magonia) y experto en desmontar tinglados de esta índole, intuyo que me daría de palos intelectuales si estuviera cerca tras publicar este comentario. Ya están los Ovnis, ahora sólo falta la historia de terror, en tofos los lugares hay una.

NOTA: si el autor o autores d elas fotografías y texto publicadas así desean que sean retirado, no tienen más que indicármelo.

viernes, 13 de julio de 2007

HAPPY BIRTHDAY TO YOU

Llegaba ahuyentado por los reflejos del sol sobre el parabrisas y me los encontré. Invadían toda la calle Rosal. Corrían de un lado a otro y levantaban nubes y nubes de polvo. Un@s con colores vivos, otr@s blanco inmaculado. Carreras frenéticas y paradas y vuelta a empezar. Y gritos y cánticos y risas. Paula cumplía años. Vive en la casa de enfrente y parece que todos los niños de entre 7 y 10 años jugaban en ayer tarde en mi calle. Daban patadas a un balón subían y bajaban, discutían, realizaban katas de karate imaginario. Tod@s en un pelotón, como una tropa. L@s adult@s charlaban sentad@s en blancas sillas de plástico y tomaban alguna cervza fría. Era uno de esos cumpleaños que recuerdo de mi infancia con los sandwiches elaborados por madres y padres, con los refrescos de colores, las patatas fritas, la tortilla de patatas cortada en dados. Ya desde casa escucho como toca a rebato la madre... y allí corren tod@s en tropel, perdiendo zapatillas deportivas por el camino, olvidando balones y cintas del pelo... Tras un rato de risas y silencios esucho el consabido cumpleaños feliz. Primero en castellano, después el happy birthday to you en inglés. Los niños siguen jugando tras el ágape, la merendola, y les oigo: - La pelota es mía. Paula se retira tarde a dormir. Esucho una voz, no sé si padre o madre, que la llama sólo una vez... -Paula, vamos, a casa.... Desde aquí, ¡felicidades a mi vecina de enfrente!. Y que cumplas muchos más...

jueves, 12 de julio de 2007

POR LOS CARACOLILLOS

Por Los Caracolillos pasean. De uno en uno, en parejas, en grupos nutridos o disgregados pasean. Un hombre descansa, reposa el cuerpo fatigado sobre un banco de hierro negro, sombra espesa sobre su cabeza, gorro calado sobre la frente. Las mujeres andariegas caminan rápido y en un racimo de colores vivos, charlan animadamente y gesticulan mientras pasean ocupando parte de la calzada. Lucen esos vestidos de tela única, de una pieza colorida, de manga corta, justo por encima del tobillo, también se calzan con esas modernas alpargatas que dejan paso a la tela recia y al plástico y olvidan el esparto. Son las siete, las ocho, las nueve aún las diez de la noche y les veo pasear. Los más jóvenes y osados lucen prendas deportivas y algunos corren entre los sudores de ejercicio físico, otros andan rápido, rápido, rápido... Otea aquel hombre la casa de madera que ya luce las antorchas eléctricas encendidas, saluda con un gesto furtivo a otro que pasa. La mayoría camina otros temerarios se suben a esos potros de torura moderna que han situado en los recodos del camino. Suben y bajan las piernas, pedalean, giran brazos y cervicales, equilibran sus peso... Les veo andar cuando por allí desciendo Los Caracolillos montado en mi coche y cantando canciones de Crosby, Stills and Nash o de Aterciopelados, silbando tangos modernos, arreciando con el rock de The Who. Si están solos les saludo con la mano imitando aquel gesto furtivo de aquel hombre furtivo. Huele a pino y a trigo, huele cálido. Apoyo el codo en la ventanilla y sonrío.

NOTA: Esta misma tarde, cuando, de nuevo pasaba por Los Caracolillos he visto a una de esas mujeres de vestido colorido calzando unas crocs de color naranja (esas zapatillas de plástico que modernos de todo el mundo usan en los saraos más internacionales). El contrapunto perfecto.

miércoles, 11 de julio de 2007

DESDE CASA ANTONIA

Café con leche, grande. Tostadas con tomate y aceite. Hojeo los periódicos y ultimo el cuento de Asimov (Conducto C) que comencé anoche. Veo pasar la cordada de niños excursionitas que agarran con sus manos la gruesa cuerda roja quelles conduce a su destino, que ríen y algo cantan. También observo la llegada de un autobús con otra cordada, esta vez de extranjeros con rostro despistado, cámara en ristre y sandalias con calcetines, haciendo ostentación y gala de los más vulgares tópicos asociados a la tropa foránea. Compruebo cómo los trabajadores se agencian buen bocata, alguna cerveza y refresco para meterse entre pecho y espalda la calurosa jornada laboral que les queda por delante. Atino a ver el perfil del hombre mayor de rostro rubicundo que mira la vida pasar desde esa esquina privilegiada y también a esa viuda de luto eterno que pasea, despacio por la acera de enfrente.
Desayuno hoy en Casa Antonia y anoto las idas y venidas de esta mañana ojeneta. Casa Antonia, ese lugar que se transforma los sábados madrugada en centro erotómano de la serranía con gogós y streapteases. Punto de atracción más o menos fatal, con ese pizca de picardía obligada en todo pueblo que se precie. El fin de semana pasado se anunció gran espectáculo: Lucha de chicas en el barro. Me cuenta Ana (casi niña, gafas con montura de pasta, sonrisa permanente) que fue un éxito aunque el espectáculo comenzó con algo de retraso..... Este fin de semana repiten poniendo más carne en el asador...
Todo lo veo y lo comento desde aquí. Desde Casa Antonia. El café estaba rico, las tostadas mejor aún.

NOTA: Permeneced atentos a la página web de Memoria Gráfica de Ojén, que anuncia para el próximo día 20 de julio, viernes, la presentación del gran trabajo realizado hasta ahora recopilando fotografías antiguas con las que reconstruir el puzzle del paso del tiempo por la Villa. Lo relataré con más detalle. Desde aquí, saludos a su promotor Juan Francisco Rubiales...

martes, 10 de julio de 2007

NIEBLA

Nos abandona el azul. El cielo aparece encapotado y gris en todas sus tonalidades. Un respiro para el calor que estos días ha apretado, calentando las paredes de las casas, templando los tejados, ardiendo la chapa de los automóviles al sol. Abro la ventana, miro el termómetro, 23ºc, respiro hondamente, con profundidad, dejando que el frescor matinal me empape por dentro. Me renuevo. Observo cómo las brumas esconden la cima de las montañas ahí arriba, jugando a un escondite casi místico o tolkiano. El perfume es otro, ya no es el fuego, es la niebla la que rodea con su abrazo dúctil y permeable las parte alta de la Villa. Es probable que El Cerezal tenga ahora ese aire de película de terror clásico, de casa encantada, de refugio de montañeros perdidos... Escruto el cielo con más detalle y aunque anhelo lluvia creo que ésta permanecera agazapada tras las nubes. Imagino una secuencia en cámara lenta, primerísimo plano, la gota de lluvia cayendo sobre el polvo, salpicando partículas hacia los lados, después una pequeña mancha sobre la tierra reseca y agostada, un poco más allás se repite la escena y otra vez y otra... Me voy a tomar uno de esos cafés cerreros para abandonar la ensoñación y regresar a la mañana que me espera.

NOTA AÑADIDA UNA HORA MÁS TARDE: Ya llueve y el aroma a tierra húmeda impregna la calle Rosal. Ahora pondré pie en la calle y me dejaré envolver por ese olor dulce y evocador que me recuerda a los castaños de indias de mi otra calle, la de Barakaldo.

NOTA AÑADIDA CUATRO HORAS MÁS TARDE: Todo ha sido un espejismo, el sol aprieta de nuevo, canícula y humedad en el ambiente. LLego, abro la puerta, el frescor me invade. Antonia ha accionado el aire acondicionado. Gloria.

lunes, 9 de julio de 2007

LA NOCHE Y LOS MARTILLOS NEUMÁTICOS

La noche de ayer traía ecos de conversaciones. El aire templado por la brisa reconfortaba los calores regios de la tarde y del mediodía y aliviaba la intensidad con la que nos había obsequiado. Antonia se calza las chancletas. Rondan las once de la noche y paseamos, bajamos una cuesta, observamos las luces de Marbella reflejadas en el mar, y escuchamos los sonidos de la noche cotidiana - un murmullo de ducha, un estornudo, la voz apagada de la televisión, una familia que cena en la terraza -. Ponemos pie sobre pie y respiramos ese aire revitalizante. Planeamos acudir al depósito de agua algunas de las noches, sentarnos en el poyete de piedra, ver a los escasos coches circular, saludar a l@s vecin@s que pasen, refrescarnos, empaparnos de las estrellas arriba, charlar, quizá con una menta poleo helada en la mano...
En la mañana llegan los estruendosos martillos neumáticos de las obras cercanas y la realidad vuelve a su ser con los pitidos de las excavadoras caminando marcha atrás. Pi-pi-pi-pi-pi-pi... Ces't la vie.

viernes, 6 de julio de 2007

ACCIDENTE EN LA CARRETERA DE OJÉN

Aún humeaba ayer. Calcinado, retorcidos los hierros que se disparaban hacia el cielo. Los bomberos con sus centelleantes sirenas naranjas, y sus petos reflectantes. Un vientre de ballena descarado, negruzco, abierto panza arriba sobre el puente. Grande. A su lado el automóvil, igualmente calcinado. Los conductores miraban con despacio la imagen de destrucción evidente, ralentizaban la marcha, asomaban cabeza y cuello por las ventanillas, se hacía gestos. Una grúa hiperbólica desplegaba su brazo hidráulico y dejaba caer una compleja red de cinchas. Muchos coches oficiales entre policía, protección civil, ambulancias... El hormiguero de la desgracia paseaba atareada de aquí para allá... Las columnas de coches e desviaban camino de la estación de autobuses de Marbella, en largas colas, como peregrinación obligada. Observo desde la lejanía, se me impone la destrucción del camión antes blanco. Ha girado sobre sí mismo y tiene la cabeza tractora mirando para el lado contrario. La mediana destrozada. Carretera de Ojén, dicen las informaciones y así se asocia el nombre de la Villa a un nuevo accidente aunque éste se haya producido en el término municipal de Marbella.
Le llamo a Antonia y le describo la escena... Me pregunta rápido: - ¿No será el de Juanma? - No, no te preocupes, es blanco, es un trailer... Respira así aliviada. Y yo con ella.
Pese a todo: 4 heridos leves, 1 crítico.

jueves, 5 de julio de 2007

FÚTBOL EN LA CALLE ROSAL

Se queda en silencio la calle Rosal. Hasta hace un instante y entre las nubes de polvo levantadas pateaban y corrían tras un balón tres criajos rientes y un padre peleón. Se le agarraban a las piernas, le perseguían, le lanzaban patadas... Inasequible el padre intentaba driblar a uno y otro, y en dos o tres ocasiones casi obtiene su victoria deportiva. - Bieeeeeen, bieeeeeen, gritan los niños cuando consiguen arrebatarle un balón. - Pasa, pasa, aquí, aquí... El más pequeño luce una camiseta amarilla de tirantes y ríe. Le faltan un par de dientes y más parece un placador de rugby que un futbolista en ciernes... La madre llama y no distingo sus palabras. Todos se recogen, y diez minutos más tarde, vuelven a la tarea... Ahí están, les veo, aún, todavía... Corren entre los coches a parcados. Ahora están solos, el padre habla con una pareja. El niño de la camiseta de titantes le tira del pantalón.
Huele a albahaca y a hierbabuena, impregnan la casa, la piel.

miércoles, 4 de julio de 2007

LAS HISTORIAS QUE LLEGAN Y OJÉN

Me llegan las historias... Como un susurro las escucho en los bares o en los cafés o a viva voz o en los escritos virtuales... Me llegan entre el griterío de l@s niñ@s en la piscina, los gruñidos de l@s mayores en la plaza, el sonido del vecindario cotidiano... Me llegan a veces aumentadas por los garabatos de la ficción que la mente completa, a veces con el poder totémico de la realidad histórica, a veces a través de la vieja imagen de una vieja mujer con viejo moño, a veces en un comentario distraído en la panadería o en la tienda de periódicos o en una página web amiga o con mi cámara canon... También relatadas por un tercero en referencia a un cuarto sobre un quinto, o en la mirada de un hombre asombrado o en la de una mujer ceñuda... Así llegan las historias de la crónica rosa de l@s amantes y de la crónica negra del asesinato del lotero o de la crónica roja de los incendios... Llegan y se quedan, a veces... Otars se van y vuelan... Provienen de todos los puntos cardinales y van de norte a sur y por el oeste y al este en una dirección u otra... Aún no me ha llegado la del susto en la noche o las apariciones marianas o los visionarios iluminados o las casas encantadas o la fiera que aúlla tras la última farola... Todos los pueblos tienen una... A cambio recibo las historias cotidianas que florecen entre las macetas, los adoquienes y las casas encaladas... Y esas, de verdad, son las mejores...

NOTA: ¡Estoy preparado para la "minikedadaciberojeneta"! Jaja...

martes, 3 de julio de 2007

CALOR, EMPIEZA

Aprieta. Casi el aire en combustión. Un calor seco, pesado, plúmbeo, sólo rebajado por una ligera brisa que juega a esconderse entre las calles y las sombras. Los pájaros se asfixian en el ambiente cargado y no vuelan, sólo una pareja pía y realiza piruetas... despacio... Las ruedas chirrían sobre el asfalto... chiiiiirirrriiiiiiii.....chirrrrriiiiiiiiii....chirriiiiiiirrriiii... y l@s ojenet@s se esconden del sol y caminan de puntillas sobre las calles y las cuestas, pegados a las paredes, apurando el exiguo extremo del alar que ensombrece el suelo... Sólo la obra continúa con su tráfago... Hombres morenos cetrinos, ataviados con casco, cortan, rasgan, amasan, descargan, martillean bajo el peso inalterable del sol... Me pongo un té con mucho hielo y un chorro de limón, me asomo a la ventana y entre la quietud veo un niño que juega al fondo de la calle, lleva una gorra blanca y un pantalón azul, se monta en una bicicleta y da vueltas en círculo... Sorbo el té con hielo y pienso que ya va siendo hora de probar el aire acondicionado...

lunes, 2 de julio de 2007

LA PISCINA MUNICIPAL DE OJÉN

.... Plooooooofffff..... Splashhhhhhh..... choooooooooomb..... plipliplipliplipliplip....glulgluglu....
2 euros. Así cuesta la entrada. El horario, un tanto ambiguo, más próximo al interés del local en el que se encuentra enclavada que al interés real que poidríamos tener l@s ciudadan@s de la Villa: de 12:00 a 20:00. Una grande rectangular lámina azul con el escudo de Ojén casi taraceado en el fondo a base de azulejos blancos, rojos, marrones... Miro hacia los montes que la circundan, verde oscuro y mayestático, y contemplo el silencio de la autovía próxima... No se oye ni el zumbido de un coche... Por contra la algarabía del equipo de fútbol infantil de Calahonda, del manolito y la manolita, del paco, del juan, de la antonia invaden con obligada sonoridad las sombras del jardín verde que la rodea... Compite la lámina rectangular con el pequeño circo acuático de la piscina redonda para l@s crí@s, más ufan@s que nadador@s en ciernes... Y así también escucho los acentos extranjeros del empeño hostelero con cierta sonoridad a Caribe y a Europa del Este... Me ajusto las gafas de agua, y buceo una y otra vez sobre los anchos de la psicina y así me evado en el silencio al que sólo llegan, aplacados por la sordera del agua, los restos de la parranda piscinera... L@s adolescent@s se golpean el pecho con las manos y exhiben sus cuerpos lustrosos ante la concurrencia ellos y ellas compiten en el salto, en la natación, en el sumergimiento... Y luego se abrazan y besuquean con el cierto pudor de saberse observados... Atino a escuchar una o dos conversaciones... - Pues sí que tiene barriga, sí... - Pues ella va muy mona y muy fina... - Manuuuuuueeeeeeelllll el bocadillo - Ya voy máma... - Yo me echo prtección del 15 en el cuerpo y pantalla total en la cara - ¿No iba a subir tu primo con el crío? - Pues la Lara que vuelve con el guapo ese, el Escasi - Para que suene mejor tiene que ser do la sol si, no al revés... Y algún ronquido que se escapa de ese corpachón jubilado tumbado sobre la hamaca... Me sumerjo otra vez y otra y me evado... Y así, después de las horas, con las yemas de los dedos arrugadas como garbanzos y lucciendo calva rojiza me seco con mi toalla fucsia... MIro a las montañas y al sol que pierde la batalla y muere tras ellas... Sonrío, repsiro... la piscina se recoge y nosostros con ella...

NOTA 1: La marinera regresa al norte esta tarde después de haber disfrutado de Ojén y de Mrabella y de rebozarse entre el levante de la gaditana playa de Bolonia... También ha comido pescaíto frito y aprueba la torilla de camarones y los calamares... En Barakaldo y en Bilbao más que calamares, tenemos rabas (así se llaman)... Avante toda!

NOTA 2: Nuestros corresponsales musicales en El Ejido corroboran la grandeza del espactáculo stoniano... Ayer noche aún estaban en Motril con el coche empantanado...