domingo, 31 de agosto de 2008

FLIUUUUUUUUUUU - FLI, FLIUUUUUUUUUUU - FLI

Escucho el silbido característico.... Fliuuuuuuuuu-fli... Otra vez... Fliuuuuuuuuuuuu-fli.... Y la cantinela: -Señor, señora, maría, afilo... afilo cuchillos, tijeras navajas... - Señor, señora, maría, afilo...afilo cuchillos, tijeras, navajas....
Iba esta mañana a la panadería y me ha sorprendido el silbido en mitad del paseo. Recorría las calles el sonido inconfundible del silbato floreado .... Fliuuuuuuuii-fli... y la cantinela. He buscado su origen aquí y allá, un tanto confundido por los ecos, y lo he visto. Una furgoneta blanca, con un motor en la parte trasera y dos otros personas agrupadas en torno a él... Y sigue la cantinela y sigue el silbido fliuuuuuuuii-fli... No cantaba (creo) ni tocaba el pito (creo). Veo algunos racimos de chispas saltar a naranjadas sobre el galipó de la carretera, y el sonido metálico de la hoja contra la piedra.... Y así, recuerdo. Aquel hombre en el barrio barakaldés de San Vicente, con su vieja vespino de color rojo indefinible, su motorcito adosado en la trasera y su tira de cuero engarzada a la propia vespino... Y el silbido chiflido en las mañanas del fin de semana y la cantinela que recorría las calles... Un día, se dejó de oir, y como tantas otras cosas de la memoria se olvidó casi sin echarle de menos, hasta que muchos años después, a mil kilómetros de distancia, un recuerdo, un silbido, te recorre el espinazo. Y aunque no sea lo mismo, una grabación de casete, una furgoneta, el impacto de las bandas sonoras del pasado sigue provocando fallas en la memoria...
- Fliuuuuuuuuu-fli...
- Fliuuuuuuuuuuuu-fli....
- Señor, señora, maría, afilo... afilo cuchillos, tijeras navajas...
- Señor, señora, maría, afilo...afilo cuchillos, tijeras, navajas....
- Fliuuuuuuuuuuuu-fli....
- Fliuuuuuuuuuuuu-fli....

viernes, 29 de agosto de 2008

CANTAN

Cantan. A voz en grito. A partir de las nueve de la noche. Desde hace aproximadamente una semana en esa franja horaria en la que el día se transforma en noche, quizá espoleados por la llamada de lo salvaje, o como émulos de los lobos más septentrionales, miran a la luna y comienzan a cantar. No es su voz especialmente estridente, pero se suman la de dos, tres o cuatro individuos, y así, por espacio de aproximadamente una hora, la Calle Rosal tiene ecos de cabaret cantante. Por el distingo de las voces todos parecen machos y creo no se aperciben de que sus voces ascienden y descienden por dicha calle. En ocasiones, con la ventana abierta, pulsamos el mute de la radio o de la televisión y aguzamos el oído para ubicar la procedencia exacta de los cantos. Los perdemos, quizá el rebote del eco entre las paredes o la peculiar ubicación de nuestro alféizar nos impidan determinar con exactitud su origen. Cantan. Y al que pensare en animales salvajes o curiosidades naturales habré de enmendarles en su error, porque lo que cantan son canciones de los noventa... A veces por Loquillo - No hables de futuro es una ilusión -, otras veces por Los Refrescos - Vaya, vaya, aquí no hay playa -, algo más moderno con aire clásico, por Fito - Que viene y va -, etc... Creemos que en nuestra ausencia alguien ha regalado a alguien en la calle rosal un karaoke o uno de estos juegos para de Playstation como el Singstar... Sonreimos en la noche cuando con la brisa se nos acercan las canciones. Cierto que parecen una manada de lobos aullando a la luna, pero hay uno que entona y afina.

jueves, 28 de agosto de 2008

NUBES SOBRE EL CERRO NICOLÁS

Veo las primeras nubes sobre el Cerro Nicolás. Nubes de rabia gris, aún inconsistentes, que despejan aquí y allá retazos de cielo azul. Avanzan despacio sobre el éter, con cierta amenaza velada en su panza oscura. Provienen del levante, anunciadoras. Parece que es un primer aviso del otoño lejano, una alarma para los visitantes que siguen aferrados a las playas, un gesto de la naturaleza que avisa. Es pronto en la mañana y en un par de horas espejeará de nuevo en el cielo el azul radiante, pero ahora esas formas algodonosas, imprecisas, móviles, se mueven en el aire como un carrusel esponjoso. Miro las nubes, sin formas, en su avance, compactas, en jirones, y agradezco el fresco que traen.

martes, 26 de agosto de 2008

NO LLAMEA EL CALOR ENTRE LAS CALLES

Ha cambiado. El tiempo. En estos últimos diez días. Abandonamos un Ojén apretado de calores, sofocante y sudoroso, enfebrecido en sus tardes prolongadas y nos reencontramos con un Ojén en el que impera más la brisa que la sofoquina. Lo agradezco después de padecer en mi cuerpo el azote penoso de la permanente treintena de grados, de ver los espejismos dibujados en el filo de la carretera, de comprobar las plantas sedientas, mustias, asfixiadas bajo la inclemencia del sol. Aún hay tiempo, de sobra, para los arenales, y el calor persiste, pero es más llevadero, más dócil, parece como si el fin de agosto le hubiera embridado, adocenado para ser partícipe del verano y no espada incendiaria. Aprieta todavía, con justicia más que solvente, pero también es cierto que soplan las brisas, y que ayer, hoy, el aire acondicionado ha permanecido mudo. Tiro de botijo, me refresco el gaznate y pienso en este sur en el que me acomodo, en sus particularidades, en cómo los calores estivales han moldeado sus querencias, sus pasiones, sus perezas... En cómo las sabidurías populares trasnmitidas desde siglos hicieron las calles estrechas, las paredes blancas, las terrazas cuadradas y abiertas... Pienso en las sombras que proporcionan las esquinas, en el viento atrapado en el dédalo de las calles, en cómo el calor perdía, diariamente sus batallas de sofocos... Y pienso - No te quejes, siempre puedes volver a conectar el aire acondicionado...

lunes, 25 de agosto de 2008

DESPIERTO EN OJÉN

Esta mañana me despierto en el arrullo de un tranquilo Ojén tras las parrandas y gentíos de los últimos días en un Bilbao vestido de fiesta. Leo que Mari Jaia ha sucumbido a los fuegos purificadores, que los bilbaínos y bilbaínas depositaron, cual ofrenda pagana, su pañuelo azul a los pies de esta diosa de los apaches, que después fueron las llamas y la ría las que engulleron a la Mari Festiva para regurgitarla dentro de un año, que Bilbao apagó las 30 velas de sus 30 semanas grandes para encender una más en 2009, que la capital vizcaína recupera esta mañana de lunes su serenidad. Aquí, en Ojén, leída la prensa, me preparo un café y me asomo a la ventana. 23º centígrados, brisa suave, todo quietud, escucho los pájaros y rememoro los momentos de esta semana de prodigios, de fiesta desproporcionada, de bocadillos a la luz de la pólvora, de cerveza fría compartida, de reencuentros, de saludos oficiales, de miradas en la distancia, de conciertos, de sirimiri, de botes remontando la ría, de bota de vino en los toros, de muchas y variadas compañías... Tomo un sorbo de café, sonrío y cierro la ventana.

sábado, 23 de agosto de 2008

¡¡VIVAN LOS PUNKIS!!

Los jolgorios de la Aste Nagusia son tan variopintos como sus celebrantes. Así se puede encontrar uno con la mejor de las liturgias de punk rock ochentero aderezada con las melodías de Jesucristo Superstar y rematada con el himno de la extinta Unión Soviética, cóctel explosivo regado por un incontenible sirimiri de pura cepa bilbaína. Esta misa ácrata se perpetró el jueves a la sombra del Museo Guggenheim de Bilbao y como maestro de ceremonias ofició un Julián Hernández (cantante y alma pater de Siniestro Total) verborréico, surrealista y desproporcionado. Así los viejos rockeros con patas de gallo ribeteando sus ojos pudieron confundirse con la muchachda festivalera que coreaba a gritos los himnos de otra generación... Punkis mojados hasta el tuétano formaban pogos inofensivos muy alejados de la primera fila del escenario, veteranos del rock sonreían ante la parafernalia del concierto pasado por agua, curiosos miraban con pies de puntillas al encorbatado Herenández sobre el escenario y otros hacíamos lo que podíamos... Sin suda uno de los mometos estelares de la noche fue el observar a los punkis redivivos corear la melodía de Jesucristo Superestar, para, sin solución de continuidad gritar a voz en cuello aquel hit de Ayatollah no me toques la pirola y, del mismo modo, levantar puño al cielo de Bilbao para tararear el himno soviético... En fin, todo surrealismo auspiciado por el Guggenheim que precisamenet estos días, en sus entrañas muestra la exposición Objetos del Surrealismo... Vayan aquí estas tres perlas sonoras para que comprobeís la mezcolanza...





miércoles, 20 de agosto de 2008

ASTE NAGUSIA Y LA TRIBU DE LOS APACHES (Pablo Zarracina dixit)

La Aste Nagusia es una hecatombe de sentidos, colores, ambientes, sabores, olores... Un crisol apabullante de sensaciones, aromas, gentes, nacionalidades. La Semana Grande Bilbaína impregna de azules pañoladas todos los resquicios de la Villa, invade la intimidad más secreta y hace de lo más público vicio común de todos los visitantes. La Aste Nagusia es libre, no tiene ataduras impostadas en la tradición y rezuma un canto alegre de novedad, renovación y juventud plena en sus 30 primaveras recién cumplidas. Los vizcaínos nos perdemos en El Arenal, que nos recibe con sus amplios brazos abiertos para dar de beber al sediento, de comer al hambriento, de disfrutar al goloso de la noche... Las txoznas nos hacen participar a todos de su algarabía, de su parranda intrínseca, de su espíritu festero por excelencia... Nos sirven así sus menús de jolgorio hasta bien entrada la madrugada, cuando los valses resuenan en Txomin Barullo como una despedida a los noctámbulos y una bienvenida a los madrugadores... En esos momentos de retirada y de avenida se unen las parroquias de los parrandistas y la seriedad de los gastrónomos consumados que desembarcan son sus aperos para disputar el trono de Señor del Bacalao, amén de aquellos profesionales de la gaupasa que resisten, inasequibles al desaliento del kalimotxo, una jornada más. Tiene la Aste Nagusia muchas otras cosas, muchos otros espacios, muchas otras maneras de entenderse y de construirse, pero su corazón palpita en El Arenal que con su bombeo continuo irriga chanza, fiesta y buen humor por todas las arterias de la capital vizcaína.
Nos perdemos así, entre abrazos, con los buenos amigos por la baharunda humana que respira Aste Nagusia por los poros de la piel, y entonamos, como una sola voz el himno festivo que a todos nos une bajo el paraguas protector y acunador de Mari Jaia... Vaya aquí por los buenos amigos con los que estos días nos abrazamos esta canción de la tribu festiva, diosa de los apaches (que diría Pablo Zarracina).... Badator Marijaia!!

jueves, 14 de agosto de 2008

EL ÚLTIMO VÍDEO

El último vídeo de la semana. Para combatir el calor de plomo que hace estos días damos un salto en el tiempo para situarnos en el otoño más fresco, todo en Juanar... Viendo las nieblas y la tierra húmeda, los tonos ocres, el cielo encapotado... Los firma M. Carmen Burgos, y me recuerda a mi tierra...



Desde mañana cambiaré el punto de vista. Primero Motril, boda de buenos amigos, después Bilbao y su Aste Nagusia...

miércoles, 13 de agosto de 2008

OTRO VÍDEO, ALGO MÁS QUE SOL Y PLAYA

Continuamos con los vídeos, en esta ocasión con una propuesta turística para aquellos que buscan algo más que el sol y la playa, para los curiosos que creen importante dar un paso más en el conocimiento de su entorno. Monteaventura es la empresa y su responsable, un ojeneto. Disfrutad del paseo por la Sierra de las Nieves.

martes, 12 de agosto de 2008

UN VÍDEO

Encuentro un vídeo en la web. Se cuentan cosas, algunas anécdotas, algunas particularidades de la villa ojeneta. Rescata el aroma y el soniquete de la media copita de ojén. Con él quizá os hagáis una mejor imagen de los que este muncipio es, un buen boceto de sus calles y algunas de las cosas que lo hacen singular.

lunes, 11 de agosto de 2008

LOS ECOS DEL CANTE

Resuenan aún los ecos del cante en los rincones de las calles ojenetas, ese aire de fandango propio, de seguiriya sutil, de bulería jaleosa y jaranera... Había voceríos de expectación en el aliento previo a la primera de las actuaciones, un runrún de palabras dichas a media voz, un murmullo de bisbiseos, después, el silencio sepulcral. El rasgueo de la guitarra marca el tempo y la voz de Paco Ocón vibra en la fresca noche ojeneta... Provienen de su cante ecos antiguos modelados por el Mediterráneo, hechos desde el barro primigemio de la mezcla de culturas, tiemblan en el aire los lamentos del magreb, la dulzura fenicia, el tañido turco, la inspiración de los cárpatos rumanos... Todo resumido en un quejido único y poderoso, alimentado desde su propia idiosincrasia, pintado por las voces anónimas de las tabernas, nutrido por vapores etílicos, apego a la tierra, noches profundas, lamentos eternos, alegrías desbordantes... Y allí había varios centenares de almas encogidas, expectantes y silenciosas, respetuosas para el olé y el bravo, aplaudidoras en el tiempo justo... Resuenan aún los ecos del cante en los rincones de las calles ojenetas, permanecen palpitando bajo la tierra que les alimenta, beben de ella, duermen, esperan a oir una nueva voz en la que colarse...

jueves, 7 de agosto de 2008

HOY, ALLÍ, A MIL KILÓMETROS

Hoy, allí, a mil kilómetros celebran efemérides de gente a la que quiero. Me les imagino en la calle Zubiaurre, todos hablando a la vez y muy alto. Hoy, allí, a mil kilómetros estarán Benja y Juana, Daniel, José Félix y Lola, Carmen y Elena. Faltará una de las protagonistas, Edurne, Nieves, perdida desde hace tiempo entre sus nubes de algodón. Hoy, allí, a mil kilómetros hablarán de lo divino y de lo humano, cotillearán lo justo, reirán, se tomarán el pelo, reñirán... Habrá acentos barakaldeses y navarros y galegos mezclados en esa familia de emigrantes y emigrados, signo aquellos otros tiempos y de la Margen Izquierda de la Ría del Nervión. Creo comerán viandas vallisoletanas y todo será, como siempre, excesivo, rayano a lo pantagruélico. Hoy, allí, a mil kilómetros los lapuentes, oliveras, canedas y foncubertas celebrarán sus ritos familiares habituales sin pompa ni boato, todo próximo, cercano, familiar. Hoy, desde aquí, a mil kilómetros les enviamos un abrazo enorme a través de la distancia y del tiempo. Zorionak, aita! Zorionak, amama!

martes, 5 de agosto de 2008

FÚTBOL

Antonio, Pablo y un tercero juegan a fútbol en la calle Rosal. Levantan polvaredas entre carreras y patadones a un balón amarillo fosforito. Apenas dicen nada, dos o tres gruñidos, un taco grueso tras un disparo errado, un grito tras la consecución de un gol imaginario. No hay líneas de fuera, ni las áreas están pintadas, tampoco hay punto de castigo, por no haber no hay ni portería, sólo una retorcida valla metálica que hace las veces de red. Se mezclan, corren, sudan profusamente, ignoran los calores que vienen con la mañana. Realizan evoluciones copiadas de sus ídolos, celebraciones de puño en alto, de arquero triunfante, de señal en la espalda de... - ¡Toma! ¡Toma! ¡Toma!... Llega un coche, frenan su juego, un pelotazo una vez el automóvil ha pasado resuena contra la red metálica. -¡Gol! ¡Gooooooool! ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!... No hace falta más, un campo imaginario, un público virtual enardecido, un balón raro, un solar de polvaredas y sangre en las venas... - Espero que tengáis buena puntería-, señala el dueño del coche recién aparcado. No hay respuesta. - Lo digo en serio, espero que tengáis buena puntería. No hay respuesta, sólo un indisimulado parón en el juego que se rompe con un -¡Venga! ¡Vamos! ¡Otra! ¡Tres-Cero!, cuando el dueño vuelve la espalda a los Torres, Villa y Casillas de la ojeneta calle Rosal.

lunes, 4 de agosto de 2008

LOS UNOS, LOS OTROS, LOS DE AQUÍ, LOS DE ALLÍ, LOS PANES, LOS PECES...

Vivo el tráfago de la vida marbellera. Ahí abajo, lamiendo las orillas del mar. Resulta tal el milagro de la multiplicación, que los divinos panes y peces se quedan reducidos a una simple parábola. Este fin de semana llegó el éxodo de los agotados, de los vacacionistas profesionales, de las recuas de turistas de vuelta y vuelta, de los rojiblancos asolados, de los nacionales ávidos de arena que llevarse a la boca, de los internacionales sedientos de soles rotundos... Así es. Las hordas bárbaras invaden las playas como una nueva tropelía de vikingos, como insectos estresados en su afán de tiempo libre. Agosto agostado. Sigue siendo el mes preferencial de asueto obligado, de sangría, paella, toalla, playa, y vuelta, playa, toalla, paella, sangría. Después, en septiembre, los costasoleños se abandonarán a las playas, el agua estará más templada, los atardeceres adquirirán el resplandor rojizo que los hace grandes, el Peñón se dibujara en la boca que besa el Mediterráneo, los rubios pajizos, adornados de rojos y blancos, habrán regresado a sus cuarteles de invierno, los acentos castizos al Madrid de los agobios, y los vizcaínos a la Vizcaya de sol impredecible. Así es. Pero hoy, aún, es 4 de agosto, recién estrenado el mes del asueto general, quedan días de chiringuitos repletos, de aparcamientos soñados, de tráficos imposibles, de acentos ajenos, de turistas despistados... Todo será disfrutarlo o no, observarlo con una sonrisa... sus prisas, sus ajetreos, su incontinencia... y dejar que todo pase. Mientras me acompaño con una canción de Jakob Dylan (hijo de) y con un té helado que ayer Antonia preparó con buena mano...

viernes, 1 de agosto de 2008

LOS 40.000 DE OJÉN

Poco poco se ha ido construyendo este blog. Con su ferralla y armazón primero, con el soporte de sus vigas, la basamenta de sus cimientos. Después quedó vestirlo por fuera, colocar los ladrillos, abrir los huecos de las ventanas por donde se pudiera ver el mar, por donde entraran los aromas de la tierra, darle techo para el cobijo del invierno y abrir unos veluxes con los que mirar las estrellas en la noche. Más tarde se lució y pinto de muchos y diferentes colores, de matices. Y así queda aún amueblarlo. Cada uno se trae su sofá, su puff, su cama, su tresillo, su sillón orejero... Platos para la cena, vasos para la bebida, croasanes para el desayuno, una radio, una tele, libros, películas, el ordenador, un botijo, dos botijos... Y va tomando esta casa aspecto de hogar etéreo, de rincón apacible, de txoko virtual y patio andaluz... Tiene los olores de los naranjos en flor y del puchero, los colores del mar y de los pinares, la altura de la Cruz de Juanar y el frescor del agua bajo los pies... Tiene el aliento de 40.000 voces que acompañan e insuflan aire para que esta navegación sea apacible y constante.
Miro el cielo, pulso el teclado, recuerdo, os pongo rostro, os invento una mirada... Abro las puertas de Las Estaciones y Los Días, y pongo un tope, bien firme en el suelo para que permanezcan abiertas... Pasad sin llamar, estáis todos invitados...