NIEBLA
Ojén. Hoy. 18:17 minutos. Luces. Y niebla.
Bitácora y cuaderno de viaje y andanzas. La vivencia de Ojén, una atalaya hacia el Mediterráneo. Punto de encuentro y foro común para los amig@s que en la vida tenemos.
No se encienden aún las candelas. Permanecen tristes los fuegos esperando el amor templado de las brasas. Las chimeneas permanecen silenciosas y no depsiden aún volutas de humo blanco. Parece que el verano último se agarra con uñas y dientes a la cima de las montañas y se niega a partir. Pone su última pica en flandes con temperaturas de más de veinte grados. Hablo con algunos amigos y amigas, ya han desempolvado las bufandas hace tiempo, los abrigos, las botas. Aquí, por contra, cuelgan mustios de los armarios sin atreverse a salir, sin osar siquiera a asomar la nariz hacia afuera. Tienen miedo de morir de insolaciones. Mientars caminamos en mangas de camisa, como en un sortilegio, en un prodigio estacional que quiere ser otoño y no puede o no sabe o no quiere. Sólo en el relente de la madrugada el invierno acechante enseña sus armas, coom un animal que espera, paciente, su momento.
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Israel Olivera
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17:52
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Desvaría el tiempo. Si ya presentó cr4edenciales el otoño con tres días de lluvia intensa y olor a tierra mojada, ahora incita el astro rey a asolarse en las playas cual sid e agosto se tratara. El tiempo desvaría y, nosotros, pobres humano, marionetas, con él. Si las lomas que rodean Ojén eran ayer lamidas por un intenso color rosa en el amanecer y un violento anaranjado en el atardecer, hoy, esta mañana, hace un instante, la Sierra de las Nieves nos regaló un mantón de nubes sobre nuestras cabezas. Ahora, hace un instante, el mantón se ha disipado y luce el sol radiante sobre el cielo y sobre todas las cosas (que diría el bíblico). El impulso fue abnadonar las coloristas ropas veraniegas y enfundarme en luto y ocre y verde de riguroso otoño, para nada, todo sobra. Será cuando decida colocarme las bermudas cuando empiece a refrescar, pero lo haré tras este fin de semana, en el que me espera un viaje con amigos. Allá donde voy ¿será verano, será otoño, habrá un atisbo de invierno? Llevaré traje de baño y bufanda a partes iguales.
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Israel Olivera
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8:39
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Entre bullanguerío y algarabía vivimos la feria de Ojén 2009. Jaleo inasequible al desaliento que comenzaba a la una d ela tarde y terminaba a las ocho de la mañana en un ambiente de cordial parranda que hacía las delicias de ojenetos y visitantes. Trajes de gitana, algún ninño de corto, modelos, modelitos y modelazos, para gustos el pret a porter... Y para culminar, tras los juegos populares, la traca que pone fin a cinco días de jolgorio que comenzarón con una coronación, continuaron con la procesión al santo decapitado, siguieron con la merienda popular, la carrera de cintas en bicicleta, la procesión benemérita y las flores y las peinetas destronadas de las bellas testuces... Feria y fiestas en honor a San Dionisio Areopagita.
08 OCT 09 Feria Ojén: Coronación y pregón
09 OCT 09 Feria Ojén: Procesión - Juegos Noche - Merienda popular
10 OCT 09 Feria Ojén: Comida del mayor - Juego de la Risilla
11 OCT 09 Feria Ojén: Juego del Botijo - Noche
12 OCT 09 Feria Ojén: Procesión Pilar - Carrera de Cintas - Cristina del Río - Traca Final
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Israel Olivera
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10:17
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Ojén engalanado en naranja y verde, las luces a punto de estallar en colores cuando llegue la noche. Las reinas y damas, los abuelos, tías, sobrinos, padres y madres de las reinas y damas esperando el momento de encumbrar a sus hijas al paroxismo de la beldad local. Son así, ritos iniciáticos y colectivos que todos necesitamos para dar comienzo a cuatro días de bullanguerío y jaleo festero. Si en Ojén es el pregón y la coronación de las reinas y damas en Bilbao es el txupinazo y el canto a voz en cuello de badator marijaia. Todos ritos más o meno acertados o cercanos o naturales o provocados. Ritos. Esta noche, cuando riele la luna en lo alto, la brisa mezca las guirnaldas de colores y los cacharritos inicien su soniquete comenzará la feria en Ojén. Los munícipes realizarán sus discursos, la pregonera leerá ese texto escrito desde el corazón, las reinas sonreirán azoradas, las damas cumplirán su menesteroso papel como si de reinas se tratara, la reina popular pondrá la emotividad de la sabiduría de la edad y todo este ramillete de sensaciones claudicarán ante el inicio de la fiesta y la música y las noches interminables. Así sea.
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Israel Olivera
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17:12
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Es como esa espuma dulce, nubes de algodón rosa. Evocadoras. Como un jirón de memoria que se hubiera escapado del pasado para llegar hasta e presente. Recuerdo también aquellas manzanas lustrosas, de rojo vivo e intenso ensartadas en un palo, con el exterior quebradizo como el hielo y el sabor pegajoso que dejaban en los labios. Los niños sólo queríamos probar la superficie roja, como un tesoro. Nos dejábamos iluminar por aquellas luces cambiante y la música de los autos de choque y su sirena se asemejaban a un flautista de Hamellin que nos atrajera. Tiro riro riro rori... Y cuando éramos lo suficientemente mayores como para deabular entra las casetas de feria, corríamos tras ese sonido intentando alcanzar el coche número 2 o el número 4 que eran los que más corrían, los que más velocidad cogían. Pero antes de estas libertades caminábamos fuertemente agarrados de la mano de la figura materna o paterna, que nos llevaba mientras nosotros estirábamos para observar más de cerca aquella tómbola o aquella caseta de disparos o aquella atracción nueva. El próximo jueves en Ojén, algún niño, alguna niña volverá a sentir aquellas emociones, con un palpito en el corazón se montará en el tren de la bruja o en la rana o el pulpo... La feria, las fiestas, a mil kilómetros de distancia, iguales.
Luces de color y siempre los sonidos. Y el olor.
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Israel Olivera
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18:39
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Todos los comentarios son especiales. Y se agradecen. Pero hay algunos que llegan de manera más intensa y creo que, después de leerlo, podréis darme la razón. Ayer, Alberto, de 12 años (13 pasado mañana) escribió un comentario al que poco (o tanto) habría que decir. Lo transcribo de manera literal, dice así "Te conozco, Israel. SOY UN NIÑO DE 13 AÑOS Y QUIERO SER ESCRITOR COMO TÚ Y TAMBIÉN TE CONOZCO EN EL OTRO BLOG QUE ME GUSTA MUCHO POR CONOCER LOS SITIOS pero este blog me gusta más porque es como si fuera poesía que es lo que me gusta a mí aunque parezca algo raro. He aprendido muchas palabras y expresiones contigo. Le he preguntado ami profesora de lengua de 2º y dice que es lenguaje literario prosa-poética. Un saludo y otro día que me atreva más te mandaré si no te importa alguna poesía que he escrito yo. Me llamo Alberto y dentro de tres días hago 13 años." Desde aquí animarte a continuar, remitirte a mi mail personal para que envíes los textos, cuentos, poemas que desees. Te diré Alberto que yo también tenía 13 años cuando escribí algunos de los primeros poemas y que con el paso del tiempo llegaron a convertirse en un libro que lleva el mismo nombre que este blog "Las Estaciones y los Días". Me alegro por tu interés, me alegro por saber que aún hay chavales y chavalas como tú que sienten gusto y disfrute por la literatura. Continúa, sigue, escribe, porque sólo el hecho de hacerlo ya es una satisfacción. Un abrazo, Alberto y felicidades para dentro de dos días.
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Israel Olivera
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10:02
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Nos sorprendía un otoño anhelante ayer. Una tromba de agua descargó con fiereza sobre el pueblo de Ojén temeroso y apacible y expectante. Fue en la mañana, cuando aún los niños se desperezan para acudir, somnolientos, a las aulas matinales. Y así, las sandalias anegadas, las calles turbulentas, el cielo de negro azabache sobre el Cerro Nicolás. Pero sólo era anhelante el otoño, tímido y contundente, y la tromba se convirtió en aguacero y el aguacero en sirimiri y el sirimiri en haces de luz radiante. Las nubes permanecieron ahí, esperando una orden justiciera que las hiciera, de nuevo, cargar contra la villa ojeneta. Pero ahí se quedaron, sobre los riscos, como un ejército sediento. En la noche se retiraron y las nubes rosáceas del atardecer dejaron un cielo límpido y exhausto, colmado de estrellas en la noche. Esta mañana de viernes luce el sol, como un dios sólido e inamovible. Habremos de esperar la llegada del otoño.
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Israel Olivera
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10:19
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Ayer, en la noche, desvelado un tanto por los maullidos de una camada de gatos, observé tras el cristal de la ventana aquella imagen que veneran algunos de los pueblos del Mediterráneo, la luna curvada y una estrella refulgiendo a su vera. Así aparecen en banderas y en escudos. La noche ojeneta es densa, en fragancias y sensaciones. Se observan dos, tres luces cruzando en la carretera que lleva a Monda y Coín como un fuego fatuo repentino y momentáneo. También algunos candiles en los porches de aquellas casas de campo. Incluso el rastro de alguna otra persona desvelada que observa o mira o ve la televisión o se adormece ante ella. Observo el cielo, más allá de esa luna curvada, y las nubes de estos últimos días sólo me dejan apreciar un tímido grupo de estrellas que aparecen y desaparecen. Los maullidos cesan y con ellos paracen cesar también todos los sonidos. Sólo el crujido suave de una rama mecida por el viento o el flamear de una loneta en una terraza. Respiro. Y retomo el camino de la cama con la tranquilidad que esta noche transmite. Apoyar la cabeza en la cama y comenzar los maullidos gatunos es todo uno.
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Israel Olivera
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9:43
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Refresca. Y así, en las mañanas, cuando el sol aún despierta tímido me asomo al alféizar de la ventana. Me dejo llevar por el juego de equívocos. Todo es oscuridad y las formas borrosas podrían ser las de la calle Rosal de Ojén o cualquier otro punto de la geografía por el que dejara volar mi imaginación. El caso es que refresca y en el estímulo del ambiente matinal disfruto rememorando otros amaneceres en otros lugares. Tomo café, negro, ahora descafeinado. Escucho los soniquetes de las emisoras d eradio a primera hora cuando todo es perezosa urgencia por contar lo último. Ha muerto Patrick Swayze, Sierra de las Nieves padece las consecuencias de las trombas de agua de los últimos días, un policía roba a la policía, la crisis continúa lenta pero segura... En fin. Así entra en contradicción mi sensación placentera de primera mañana y el cruel sortilegio de la realidad noticiosa. Pero refresca y el otoño se aporxima bello e inexorable, tiñiendo de rojos y ocres y lilas y morados los horizontes, las nubes, las cimas de las montañas... Escucho los primeros sonidos de Antonia. Pongo otra taza de café.
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Israel Olivera
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12:51
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